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Una vuelta por “La Feria de Tlaxcala”

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AUTOR. Redacción


By Alonso Hernández Camarillo |

Los gustos y gastos de una de las temporadas más esperadas por los tlaxcaltecas “La Gran Feria de Tlaxcala”; una concentración de tradiciones, gastronomía y entretenimiento con lo mejor de México

Recuerdo que hasta hace pocos años era conocida como “La feria de todos santos”, pues coincidía con la celebración de día de muertos en México; cómicamente el nombre se tergiversó, lo que ya no fue motivo de risa eran los reportajes en televisión nacional donde fue nombrada “La feria de todos los antros”, por la cantidad de bares que habían invadido el recinto ferial.

Las quejas y burlas estaban a la orden del día, pocas eran las familias que visitaban el lugar, día con día se escuchaba en los medios de personas que habían sido aseguradas en estado de ebriedad… eso y más recuerdo de lo que fue en algún tiempo fue la otra feria.

Es remarcable el cambio que la feria ha tenido con los años; ahora cientos de personas se agolpan en la entrada, jóvenes, niños, parejas, grupos de amigos y familias enteras acuden expectantes de las nuevas atracciones y de los sabores que podrán encontrar en el interior, acuñando el nombre de “La Nueva Gran Feria de Tlaxcala”.

Entrando desde el segundo acceso (por El Trébol), se aprecia el mar de personas que avanzan lentamente, tal vez atónitas, quizá emocionadas o solamente del buen ánimo que representa dicha feria. Es de ley que al llegar al recinto ferial, lo primero que hay por hacer es dar una primera vuelta, de ese modo podremos “abrir apetito” pues nos encontramos con gran cantidad de platillos típicos, botanas, postres, antojitos y un extenso etcétera.

Los ávidos conocedores sabrán que las bebidas, ricas en variedad son un atractivo que atrae a amigos y conocidos pues todos conocen “El Triunfo de las Palmas” una tradicional cantina, o si se quiere vivir la experiencia de beber en una pulquería rústica, tenemos a “Pulmex”, con la bebida de los dioses al natural y en numerosos sabores.

Si se prefiere, y con el calor de la tarde, hay otras opciones para degustar y humedecer un poco la garganta: Cervezas, micheladas (sin mariscos porque está prohibido), cocteles con y sin alcohol.

Avanzamos un poco más y nos encontramos con los impresionantes Voladores de Papantla, que cada 15 minutos impresionan con su acto; al ritmo del tamborín y la flauta los “Sones del Volador” tocada por el caporal a los cuatro vientos mientras los danzantes se lanzan al vacío como la lluvia al caer en la tierra; Simbolismo de fertilidad que deja boquiabiertos a los espectadores.

Llegamos a la zona de juegos mecánicos y es imposible no ver los rostros de nerviosismo, no solo de mujeres, sino de hombres que buscan, en un acto de valentía y arrojo, demostrar que no hay cabida para el miedo, así que eligen el más alto, el más rápido y peligroso juego que pueden encontrar; ya arriba no es posible que puedan disimular un poco que la adrenalina hace palpitar el corazón, ni modo, ya están ahí.

Mientras abajo, los niños se emocionan montados en los caballitos, en coches, columpios, carritos chocones o en el teleférico para que puedan ver el mundo a sus pies. También se encuentran los juegos de destreza, que por 10, 20 y hasta 30 pesos se tiene la oportunidad de ganar un peluche o juguete.
Al interior del lienzo charro, los jinetes demuestran su destreza con el lazo, dan la vuelta al ruedo arriesgando la propia vida, pues una mala ejecución y podrían caer del caballo; la multitud prorrumpe en aplausos y los charros las reciben agradecidos, se acercan para que puedan ser retratados y se retiran con paso elegante.

En esta ocasión no hubo suerte de quedarnos en el Teatro del pueblo, donde los eventos gratuitos son un gran aliciente para los más de 500 mil visitantes que llegan al centro del estado para disfrutar de alguno de los 249 eventos.

El centro de convenciones también muestra parte de su atractivo, es el sitio donde se concentran artesanos de algunos municipios del estado como Texoloc, Chiautempan, Contla, Huamantla y demás; y se presenta como una buena oportunidad para conocer un poco sobre la actividad de uno de los sectores económicos con mayor relevancia: Gabanes, dulces típicos, joyería, piezas de barro, talavera, productos naturales, vinos licores hechos con manos tlaxcaltecas, y demás.

Damos un recorrido por los stands de las instancias más importantes a nivel nacional así como nos adentramos al mundo de la ciencia y la tecnología en el museo móvil.

Sin embargo todo tiene su costo; a pesar de lo económico de su entrada –solamente 10 pesos por persona- la entrada a un juego mecánico para mayores es de 50 pesos, mientras que los juegos para niños es de 25 pesos sin mencionar la comida cuya variedad nos invita a no quedarnos con las ganas de probar una de esas brochetas de carne al carbón o las ya tradicionales gorditas michoacanas.

Los niños también tienen entretenimiento, pues los títeres todos los días ofrecen sus pequeños espectáculos

Al caer la noche, los centros nocturnos se abarrotan, sin embargo, permanece en orden. Después de todo nada es perfecto, hace unos días nos enteramos del robo a una unidad vehicular, o de una presunta balacera al interior, de personas que pierden el rumbo pero eso no detiene a los visitantes que seguramente aumentarán sus expectativas para el siguiente año.

La Feria de Tlaxcala, ha tenido una transformación tal que ya no prevalece el desorden como en años anteriores, con los debidos cuidados se ha procurado evitar enfermedades por los alimentos que se comercializaban en mal estado; quedan siete días nada más para que podamos disfrutar de los juegos mecánicos y espectáculos que hay; lleven calzado ligero gorra, bloqueador o en su caso abrigos y sombrilla pues ni el cambiante clima del altiplano podrá evitar que todos vayamos a divertirnos.

abc.noticias@yahoo.com.mx
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